Ya hemos empezado en septiembre. Y tengo que reconocer que me alegro especialmente este año: con los niños en las aulas, avanzaré en un “plis” a los entrenadores de Pokémon que tengo a mi alrededor. Bueno, debo confesar que a una parte de mí ya le gustaría que esto no ocurriera: me encantaría que la escuela, atenta a este fenómeno, (y a todo lo que interesa a los niños y adolescentes) la aprovechara para el aprendizaje de contenidos educativos, el…